Tilda y Griselda: nos vamos de boda

Tilda, Griselda, la riera

Broche de oro para “La Riera”después de 8 años en las sobremesas de TV3

 

Adiós definitivo a La Riera. Después de 8 años en antena, 1534 capítulos y un sinfín de vicisitudes, la teleserie estrella de la televisión autonómica catalana se despide definitivamente de sus espectadores.

Echaremos de menos a nuestra querida Maribel, al soso de su eterno amado Sergi, al infeliz del Lluís, a Mercè, la matriarca, y a malos-malísimos como Avellaneda, Claudi y Lidia. También nos acordaremos de Nora “la fantástica”, de la entrañable Susi y su Marçal, de los Flaqué, de la pesada de Imma y de Óscar, ese barman amable del que nunca se ha hablado y que siempre estaba cuando le necesitaban. Se merecía un capítulo especial ese hombre, ¿verdad?, o un monumento a la paciencia. Se va sin que sepamos casi nada de él, ni cómo es, ni a qué dedica el tiempo libre…

Pero a quien sin duda echaremos en falta es a nuestra pareja preferida, Tilda y Griselda. Qué mal lo han pasado, pobrecillas, en los últimos meses. Después de volver felices de su estancia en Sudáfrica, a Tilda no se le ocurrió nada mejor que engañar a su pareja con una perfumista aparecida por sorpresa. Fue tan solo un gesto de vanidad, sí, una simple “canita al aire”, pero le salió carísima. En un principio, Griselda pareció perdonar el desliz y se esforzó en hacer ver que no pasaba nada, pero las infidelidades son un trago muy difícil de pasar y se acabaron separando. Tras una etapa de dolor intenso por ambas partes, la pareja se reencontró y ahí las tenemos, a punto de casarse en el juzgado.

Los días previos a la boda han dejado momentos muy intensos: las reticencias de la alcaldesa a casar a una pareja homosexual, la movida reivindicativa ante los medios, el apoyo de los compañeros… y, finalmente, la boda simbólica en la paya. A nuestro gusto, la escena de la playa resultó tal vez demasiado “almibarada”, con un exceso de azúcar sobre todo en los discursos, pero seguramente estaba justificada. Después de tanta incertidumbre, al menos, un final feliz, que ya toca.

Bruno y Emili, una relación tortuosa

Bruno y Emili, una relación tortuosa

Avellaneda y Balló,  dos malos que se llevan su merecido

Si la historia de Tilda y Griselda nos ha llenado de “orgullo y satisfacción”, no podemos decir lo mismo de las otras historias homosexuales que hemos vivido o sufrido en La Riera. En ellas han intervenido dos personajes siniestros que nos han revuelto el estómago y puesto los pelos de punta. Primero, el mafioso Josep Antón Batlló, novio del afectuoso Nando, y en los últimos meses el terrible Emili Avellaneda, un gay que no aceptaba su homosexualidad y que nos ha mantenido en vilo con sus muestras de maldad extrema. Pobre Bruno y pobre Candela, que en paz descanse. Nuestras felicitaciones para Pep Antón Muñóz (Avellaneda), un maestro de la interpretación y del doblaje, y para David Bages (Batlló), otro actor imprescindible en el panorama interpretativo catalán. Y cómo no para Pere Arquillué (Claudi) y Anna Sahun (Lidia Almeda); sin malos como ellos la serie no habría sido lo mismo.

Se va La  Riera y damos la bienvenida a Com si fos ahir, la nueva serie para la sobremesa de TV3  que verá la luz a principios de septiembre. Veremos con atención qué nos depara. Y, por cierto, hemos echado de menos una tercera temporada de Cites. ¿Tendremos oportunidad de ver alguna vez a Paula y Sofía  juntas? Y también ha dejado un hueco en nuestros corazones Vis a Vis, con Rizos, Saray, Maca y Zulema, ¿os acordáis? Quizá en un futuro las cadenas se lo replanteen y nos ofrezcan una nueva tanda de capítulos.

MD/ Esenciales. Fotos: Facebook La Riera y Televisió de Catalunya