Sensi y Mercè, pasión y ternura a los 60

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Historia de dos mujeres maduras que descubrieron tarde su lesbianismo y que han iniciado una intensa relación amorosa

A veces pensamos que a partir de una cierta edad ya no contamos para la pasión y el enamoramiento, que el sexo es cosa de jóvenes y que cupido ya no tiene flechas reservadas para nosotras. Pero no es así en absoluto. Y para ejemplo, Sensi y Mercè, dos mujeres maduras que estrenan relación, sexo y convivencia. Hablamos con ellas en La Nostra Illa, el único local solo para mujeres que existe en Barcelona.

SENSI

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Ascensión Aguilar, más conocida como Sensi, es una mujer menuda que sabe lo que quiere, aunque le haya costado casi 50 años descubrirlo. Nació en Jaén en 1956 y en la adolescencia se trasladó a Badalona. En su entorno familiar era el “machito”, ayudaba a padre en el campo, se montaba en la yegua y se enamoraba de sus amigas del cole:

Yo tenia 10 años y si podía coger de la manita a una amiga y pasear, lo hacía, y soñaba con chicas. Cuando fui más adulta, había actrices que me volvían loca, como Sharon Stone. Los galanes no me decían nada, pero Ava Gardner o Sofía Loren me ponían a cien.

Sin embargo, Sensi no era consciente de lo que le ocurría y se trazó una vida de acuerdo a lo que se esperaba de ella. Con 20 años se casó, tuvo tres hijas hasta que, a punto de cumplir los 50, decidió romper con todo y se separó. Entonces, un familiar le abrió los ojos:

Subes al tren de la vida y sigues la norma que te dictan, la que te dicen que debes seguir. Hasta que me separé y un familiar mío me dijo: “Tú, ¿cuando te vas a decidir?… es tan evidente lo que te pasa que no sé a qué esperas”. Entonces empecé a indagar sobre el mundo de las lesbianas, a ir a bailes y fue cuando me dije: “aquí es donde me encuentro bien”. Era el año 2004, al poco de separarme. Decidí tomar las riendas de mi vida y hacer las cosas como las siento.

“Salir del armario” le costó bastante, tenía miedo de la reacción de sus padres, ya mayores, pero encontró mejor respuesta de la que esperaba. Tan sólo una de sus hijas sigue, hoy en día, sin ver clara su nueva vida. Pero para Sensi no hay vuelta atrás:

Relacionarme con mujeres fue para mi una liberación. Si hubiese conocido este mundo antes, si alguien me hubiese guiado, no me habría casado. No me arrepiento de haber tenido tres hijas, pero habría sido diferente. Cuando aún estaba casada y tenía relaciones sexuales con mi marido, mentalmente no estaba con él, pensaba que era una mujer con quien estaba. Y cuando llegué a experimentarlo fue estupendo.

MERCÈ 

A Mercè García, barcelonesa de 62 años, le ocurrió algo parecido. Estuvo casada 26 años y tuvo un hijo, hasta que a la edad de 46 puso fin a su matrimonio. Al contrario de Sensi, nunca había pensado en mujeres:

Lesbianas mayores, La Nostra Illa, local para mujeresDecidí separarme porque no estaba a gusto con mi marido, no disfrutaba sexualmente ni en el ámbito doméstico. Solo me lo pasaba bien cuando íbamos a hacer actividades lúdicas, porque teníamos las mismas aficiones, pero en el día a día no había conexión. Para mí la cama era una obligación, no me apetecían las relaciones sexuales, pero no porque pensase en mujeres. Yo ni sabía que existían les lesbianas.

La revelación llegó de repente, sin previo aviso. Como ocurre a menudo después de una separación, Mercè se encontró sin amistades porque la mayoría provenían del entorno de su ex. Y empezó a moverse. Como siempre le ha atraído espiritualidad y el mundo de la cooperación, se apuntó a una ONG y decidió hacer el Camino de Santiago. La experiencia le caló hondo, a todos los niveles. Y allí conoció a una mujer que le hizo replantearse muchas cosas:

A mí el camino me “tocó” de verdad, fue crucial en mi vida. Una día que iba muy agotada, al límite de mis fuerzas, una mujer se me acercó por detrás, me tocó y me dijo: “ai mi niña, que vas cansada…”. El cuerpo me dio un vuelco. Esa noche dormimos en el mismo refugio y empecé  a notar un sentimiento muy poderoso hacia esa persona. No hubo absolutamente nada entre las dos, un enamoramiento por mi parte sin decírselo, guardándolo para mi. Estuve un par de años con la ilusión de esta persona, ella en Canarias y yo aquí, hasta que decidí expresarle por carta mis sentimientos. Pero no hubo respuesta por su parte.

A partir de ese momento, la vida de Mercé cambió radicalmente, se dio cuenta de que estaba viviendo una vida que no le correspondía. Buscando información sobre lesbianas aterrizó en la organización Ca la Dona y allí empezó a conocer gente. A los 48 años tuvo su primera relación con una mujer y se la presentó a su hijo. El chico pensó que sería algo pasajero, pero no ha sido así. Al igual que le sucedía a Sensi, para Mercè tampoco hay vuelta atrás:

No me repele el sexo con hombres, creo que llegado el caso podría hacerlo, pero no convivir ni tener una relación sentimental, en absoluto. No la deseo ni la busco y mucho menos una convivencia.

EL ENCUENTRO

Lesbianas mayores, La Nostra Illa, local para mujeresHace unos meses, Sensi y Mercé cruzaron sus caminos en La Nostra Illa. Habían coincidido anteriormente en el bar La Rosa, cuando las dos tenían pareja, pero Sensi no lo recuerda. Mercé, sí, se había fijado en ella por su forma de bailar.

Lesbianas mayores, La Nostra Illa, local para mujeresEn el momento del reencuentro, las dos estaban solas, llevaban unos cinco años separadas de sus anteriores compañeras. El acercamiento fue rápido: dos mujeres solas, con trayectorias vitales parecidas, con ganas de vivir y con poco que perder….
Su historia poco tiene que ver con una novela romántica, las ha unido la piel, el deseo carnal, pero se sienten bien juntas y han decidido probar. Llevan poco más de dos meses de relación y comparten piso y cama desde el primer momento. Así lo explica Mercè:

Empezamos más en el aspecto sexual que en el romántico. No ha sido el típico enamoramiento, ha sido de una forma muy mental y sexual, yo lo he vivido así. Al principio pensé que si duraba dos días no pasaba nada, que había que aprovecharlo, pero luego hemos visto que teníamos ganas de estar juntas. Nos encontramos cómodas y bien y vamos a probarlo.

La relación les sienta bien, se las ve alegres. Mercè es cariñosa y expresiva y busca a Sensi para hacerle arrumacos. Sensi es más seca, pero sonríe en los acercamientos y se deja querer. Ninguna de las dos buscaba una historia en estos momentos, dicen que no tenían necesidad, pero a nadie le amarga un dulce y quién sabe… igual están hechas la una para la otra.

Mercè: Para mí no era una inquietud pensar que me estoy haciendo mayor y que me quedaría sola. Yo llevaba una temporada muy mala desde que murió mi madre y quería normalizar mi vida, encontrar una ilusión por la que levantarme cada mañana. No me inquietaba el miedo a morir sola, necesitaba un acicate para moverme, para hacer las cosas.

Sensi: Yo a mi edad pensé que sería complicado encontrar pareja, pero tampoco estaba buscando una relación.

Lesbianas mayores, La Nostra Illa, local para mujeresLas dejamos abrazadas en La Illa, el mismo local donde se encontraron. Allí acuden a menudo para reunirse con sus amistades, para estar a gusto entre gente como ellas. Tienen ganas de hacer cosas juntas y sobretodo tiempo, porque ya no trabajan. Les encantaría viajar, correr mundo ahora que pueden, pero en eso tienen sus diferencias. Mercè es muy “perroflauta”, sueña con ir en furgoneta y dormir bajo las estrellas. Sensi, por el contrario, es más comodona, quiere camita y ducha, pero todo se andará. Tienen tiempo para conocerse, para limar diferencias y amoldarse la una a la otra, tiempo para vivir.

Mercè: Yo me veo haciéndome mayor con ella, pero Dios dirá, tampoco hay que forzar las cosas. El día a día lo dirá.

Muchas gracias, Sensi y Mercè, por explicarnos vuestra historia y nuestro agradecimiento a Adriana y Virginia, de La Nostra Illa, por facilitarnos el trabajo.

MDL/  Esenciales. Fotos: ©Acróbata Foto