Maria João Moreno, cantautora: “Los lavabos tienen una sonoridad maravillosa”

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Se llama Maria João Moreno y lleva el fado en la sangre. Hija de padre portugués y madre mozambiqueña, creció entre violines y guitarras, en un ambiente creativo y bohemio. De ahí le viene su afición a la música, el verdadero motor de su vida.

 

Maria João nació en Oporto en 1963 pero con solo un mes de vida se trasladó con su familia a Mozambique. Allí vivió hasta los doce años en compañia de sus padres y de sus tres hermanos.

Mi madre fue de Mozambique a Oporto para estudiar en la universidad y allí conoció  a mi padre. Los dos estaban en el orfeón, mi padre tocaba el violín y mi madre cantaba. Les encanta la música, pero no son profesionales. En Mozambique organizaban encuentros con músicos y amigos que tocaban y cantaban fado.

Tengo recuerdos maravillosos de aquella época. Yo era muy atenta y  lloraba con las canciones. Cantaba mucho por la calle y sobretodo quería aprender. La primera canción que canté fue un fado a los 9 años . Era un tema muy dramático impropio de mi edad pero me gustaba, se llama “Samaritana”.

En 1977 estalló en Portugal la Revolución de los Claveles, que acabó con la dictadura de Salazar. El imperio colonial portugués en Africa se removió y, como muchos compatriotas, la familia de Maria João decidió volver a su país de origen.  Aquella circunstancia, a los doce años, marcó la vida de la cantautora. Le creó una sensación de desarraigo que todavía arrastra y que inconscientemente está presente en sus canciones; “yo no sé de dónde soy”, afirma.

Fui muy duro para nosotros, yo no sé cuáles son mis raíces… Tengo muchos referentes relacionados con lugares, pero fue un desgarro muy fuerte. No tengo ninguna amistad de infancia, las he perdido todas.

La sonoridad del lavabo

En una arranque  de inconformismo y de necesidad de búsqueda, Maria se fue a Alemania. Allí estuvo un año hasta que decidió volver a su país para estudiar filología portuguesa. Por aquel entonces, su amor a la música se iba afianzando, igual que su pasión por Joan Báez.

«Yo tocaba y cantaba todo el repertorio de Joan Báez, quería ser como ella. La verdad es que lo hacía muy bien. Me metía en el lavabo,  porque la casa era pequeña y ese era mi espacio para tocar. En aquella época mis padres ya estaban divorciados y nosotros vivíamos con mi madre. Recuerdo que recibíamos a mucha gente. Poníamos unos colchones en el salón y nos lo pasábamos bomba. Una vez se acercó alguien al lavabo y me oyó cantar. Pensó que era un disco, pero era yo. Todos los lavabos tienen una sonoridad maravillosa.»

Hace 20 años, Maria João se instaló en Barcelona. Se enamoró de la ciudad mientras hacía un Erasmus y decidió volver para quedarse. Y aquí conoció a Eliana, una brasileña enérgica y comunicativa con la que lleva 16 años. Viven juntas en el Poble Nou, en un pisito acogedor muy cerca de la Rambla. Allí trabaja María traduciendo textos al portugués, y allí compone. Aunque no tiene formación musical, ha aprendido a transmitir sus sentimientos.

Actualmente tengo mucha necesidad de componer, siempre estoy ahí pensando. Tengo la guitarra al lado del ordenador y, cada dos por tres, la cojo y hago algo. Toco cada día, sólo por el hecho de tocar. Me gustaría dedicarle más tiempo a la música pero en estos momentos no puedo. La música no da para vivir y tengo que ganarme la vida con las traducciones.

Influencias

La música de Maria João es como ella, tranquila pero intensa; es, sobretodo, fado:

El fado canta a todos los aspectos de la vida, pero con mucho sentimiento.  La gente piensa que el fado es siempre triste, pero puede hablar de alegría. Hay uno dedicado al vino que yo canto y me encanta, es una conversación humorística entre un borracho y el vino. También hay uno sobre una pescatera que vendía por las calles y otro que habla de una lavandera.

A parte del fado, Maria João encuentra su inspiración en los cantautores portugueses revolucionarios, como Zeca Afonso (autor de “Grãndola Vila Morena”), en los espirituales negros, el country, el rock, cantautores norteamericanos y, fundamentalmente, la música brasileña (Chico Buarque, Caetano Veloso, Maria Bethãnia). Tampoco reniega de autores más comerciales a los que califica cariñosamente de “horteras”, como Roberto Carlos o Nelson Ned.

Y, ¿a qué le canta Maria João?.

Le canto al sentimiento, al amor, a la complicidad, a la alegría. Intento apartar los sentimientos negativos en mi música. Un tema que también sale en mis canciones es el de la falta de comunicación, la incapacidad de ponernos en la piel del otro. Quiero decir muchas cosas y se me atascan… son tan complejos la vida y los sentimientos… yo busco también eso, no dejarme influir por toda la complejidad de la vida.

Música coral y compromiso

Maria João no tiene tiempo para nada, además de trabajar y componer, actúa de vez en cuando en pequeñas salas de la ciudad, realiza labores sociales y participa en dos corales: la del Centro Moral y Cultural del Poble Nou y la Coral Flor de Maig. Esta última le reporta enormes satisfacciones, porque está formada por mujeres que no saben nada de música pero que tienen enormes ganas y fuerza de voluntad.

«Hice una vez un concierto en el Ateneu Flor de Maig y unas cuantas mujeres se animaron a montar una coral. Imaginaos, yo que soy la directora y toco la guitarra, no sé música, y las cantantes no sabían cantar, pero nos lo pasamos muy bien. Es un espacio muy especial. La música es la conexión entre todas, la alegría de hacer algo en lo que cada una se está poniendo a prueba.  Nos lo pasamos bomba, tenemos incluso un club de fans y la gente no falta nunca a los ensayos.»

A principios de mayo, Maria João y Eliana se van a Brasil. Allí tienen programada una pequeña gira de conciertos, que las llevará a Sao Paulo, Brasilia y Salvador de Bahía. Después regresaran a Barcelona para continuar con un proyecto musical que tiene a medias con un amigo, Anturo Hernández. Están haciendo un repertorio de blues, jazz y música brasileña y Maria tocará la guitarra.

Y. entretanto, seguirá estudiando música por internet y componiendo e intentará darse más a conocer. Dice que es cuestión de oportunidades, de tener suerte, de coincidir  en el momento adecuado con la persona que pueda echarte una mano.

Y tienes que hacer un trabajo de promoción que a mi se me da fatal, porque lo que quiero es componer, estudiar música y cantar. He estado mucho tiempo sin hacer nada de cara al público y he vuelto con muchas ganas de seguir.

Maria João tiene editado un disco con siete canciones, su música también puede escucharse a través de las plataformas Youtube y Sounclound . De momento no tiene intenciones de irse de Barcelona, porque se siente muy a gusto, aunque a veces ha pensado en coger la mochila y partir.

«Al no tener raices creas otras referencias, estás abierta a cosas nuevas y relativizas. La perspectiva del mundo varía, ves que todo puede cambiar  (…) Pero hemos de elegir, y prefiero seguir con mi relación de pareja. Son ideas muy atractivas que me vienen pero tengo que escoger. Mis planes están hechos entre dos…»

Dejamos a María en su piso, después de casi dos horas de encuentro. Pero antes de irnos, nos canta uno sus temas favoritos y nos recuerda una cita de Nelson Mandela “La danza y la música abren puertas y nos ponen en paz con el mundo“.

 

MDL/ Esenciales. Fotos © MUC