30 años de Begine, el local de Berlín “ocupado” por las mujeres

Begine, el único local en Berlín dedicado a mujeres feministas y lesbianas

El espacio es un referente cultural para las lesbianas feministas y se construyó en una casa ocupada en los 80.

 

En los años ochenta, el Berlín Occidental era un hervidero de propuestas sociales y culturales. Eran los años previos a la caída el muro y los jóvenes descontentos y contestatarios buscaban nuevas fórmulas de expresión. Fue el momento del nacimiento del punk, del arte callejero y también del movimiento okupa berlinés.

Las ocupaciones de casas en Berlín surgieron a finales de los 70, cuando los gobernantes autorizaron la destrucción de edificaciones antiguas para dar paso a bloques de pisos. Durante un tiempo se produjo una situación de escasez de vivienda, lo que llevó a numerosos berlineses a ocupar casas semiderruidas o en mal estado. Los grupos underground se sumaron a la oleada de ocupaciones y se vivieron momentos de tensión y enfrentamientos con la policía. El mayor apogeo se vivió en 1981, cuando se ocuparon en la capital 165 casas.

Las autoridades de Berlín Occidental pronto sometieron a regulación la ocupación de edificios. A diferencia de lo que ocurre en ciudades como Barcelona, por poner un ejemplo, todas las casas ocupadas en la capital alemana tienen algún tipo de contrato de alquiler supervisado por el Ayuntamiento.

139 de Potsdamer Straße

Y en este contexto, en el año 1981, nació el Begine. Cinco mujeres vinculadas al movimiento feminista ocuparon una bonita casa vacía en el barrio de Berlin Schöneberg. Pero aquella casa era una “guinda” para grupos inversores, que buscaban remodelar construcciones antiguas para luego venderlas a clientes adinerados. Así que, para contentar a todo el mundo y evitar mayores conflictos, el Senado de Berlín ofreció a las ocupas un nuevo edifico cercano al anterior .

Begine, el único local en Berlín dedicado a mujeres feministas y lesbianas

Jardín. Foto © Jutta Wieland/Begine

La   nueva casa, situada en el número 139 de Postdamer Straße estaba en estado ruinoso; por no tener, no tenía ni techo. Ahora es un lugar acogedor, con un precioso patio-jardín trasero, una zona de viviendas, espacio para actividades y un bar. Allí quedamos con Barbara Hoyer, coordinadora de proyectos de Begine y Beate K. Seiferth,  relaciones públicas. Nos acompañaba nuestra estimada Tania Salas, una simpatiquísima arquitecta uruguaya residente en Berlín, que ejerció de traductora durante la entrevista.

Barbara Hoyer lleva 20 años en el centro. No vivió los inicios del local, pero conoce perfectamente su historia. Nos explicó que la reconstrucción de la casa duró 5 años y que se realizó gracias al trabajo desinteresado de numerosas mujeres comprometidas con la causa feminista.

“Las 5 fundadoras y el Senado de Berlín formalizaron un contrato de uso de la casa que aún perdura. Allí se dejó claro todo lo que debían renovar. Una parte del dinero de las obras, unos 50.000 €, la debían aportar las mujeres y la otra mitad, el Senado. 

El Begine como tal abrió en 1986, hace ahora 30 años. En un principio, era un espacio reservado a un feminismo radical, en el que solo podían trabajar mujeres lesbianas. La idea original era la de “vivir y trabajar juntas”, tal y como hacían las mujeres de la orden medieval de las beguinas*. Pero el grupo se hizo demasiado numeroso y se creaban conflictos, por lo que decidieron que las mujeres que trabajaban el Begine no debían vivir allí, y viceversa”.

 Casa de acogida y punto de encuentro

El Begine es un espacio para mujeres que acoge a diferentes grupos y en el que se organizan multitud de actividades culturales. En estos momentos, ya no es un espacio exclusivo para lesbianas, aunque la gran mayoría lo son. Una parte del edificio de Postdamer Straße funciona como casa de acogida para chicas lesbianas en riesgo de exclusión. Se trata de adolescentes de diferentes culturas que, en su mayoría, han sufrido abusos o violencia familiar. La casa dispone de 8 plazas y, en la actualidad, están ocupadas 6.

Begine, el único local en Berlín dedicado a mujeres feministas y lesbianas

La fachada del local berlinés

Hasta principios de los años 90, el mantenimiento de la planta de acogida estaba asegurado gracias a las subvenciones del Senado. Pero con la caída del muro empezaron los recortes, ya que el gobierno tenía otras prioridades que atender en la zona del Este. El apoyo público se redujo a la mitad y las mujeres tuvieron que buscar nuevas fórmulas para hacer frente a los gastos. La principal fuente de ingresos es, hoy por hoy, el bar que, como el resto de departamentos, funciona básicamente gracias al voluntariado.

En estos momentos, el Begine acoge a 12 grupos diferentes de trabajo, desde  escritoras, filósofas, lesbianas y feministas, hasta grupos de mujeres aficionadas a los juegos de mesa. El plato fuerte de la entidad en un colorido programa cultural que abarca todos los géneros: conciertos de música contemporánea, clásica, jazz, chanson, teatro y cabaret. También se organizan conferencias, exposiciones y fiestas.

El único local solo para mujeres

La ciudad de Berlín es un referente para el colectivo LGTB, con una potente oferta lúdica dirigida fundamentalmente a los hombres. Sin embargo, como ya explicamos en nuestro blog, la oferta para lesbianas es prácticamente inexistente. Las mujeres homosexuales son muy poco visibles y se mueven sobretodo en locales mixtos. El Begine es el único local solo para mujeres que sobrevive y recibe unas 8.000 visitas al año.

Begine, el único local en Berlín dedicado a mujeres feministas y lesbianas

Bar. Foto © Jutta Wieland/Begine

El Begine de Berlín sirvió de inspiración para la puesta en marcha de La Nostra Illa de Barcelona, el único local exclusivo para mujeres de la capital catalana. No en vano, la desaparecida Gretel Amman, una de las fundadoras de “la illa”, era de ascendencia austríaca y vivió muy de cerca la puesta en marcha del centro berlinés.

Como ocurre con La Nostra Illa, el Begine tiene un público mayoritariamente maduro, como nos explica Bárbara:

“En general, las lesbianas jóvenes no muestran mucho interés por ir al Begine. No obstante, hay algunos acontecimientos en concreto que sí reúnen a este público, principalmente los conciertos de artistas jóvenes.

Algunas chicas jóvenes no quieren venir al Begine porque no permitimos la entrada a los hombres. Las jóvenes no se identifican con el feminismo, se definen sobretodo a través de su identidad sexual, son más tolerantes y tienen una visión más abierta respecto al género. Sin embargo, hemos detectado un redescubrimiento por parte de algunas chicas del placer de juntarse entre mujeres”.

El Begine, al igual que la Notra Illa, cumplen ahora 30 años. Pese a las dificultades económicas y la creencia generalizada de que no son necesarios locales exclusivos para mujeres, las dos entidades luchan por mantener su identidad propia.

“En su día, el Begine fue el primer lugar en el que las mujeres podían hacer lo que querían. Creemos que es muy importante que las mujeres pueda seguir teniendo un espacio como éste, un lugar de autoayuda en el que cualquier mujer pueda desarrollar sus proyectos artísticos”.

Begine, el único local en Berlín dedicado a mujeres feministas y lesbianas

Barbara y Beate con Tania y nuestra redactora

Si  tenéis oportunidad de viajar a Berlín, no dejéis de visitar el Begine (abre de lunes a viernes a partir de las 17 h.y los sábados a partir de las 19 h.), un buen local donde tomar un cerveza, conversar o escuchar música en directo. Eso sí, cuando os presentéis no deis dos besos porque os mirarán raro; con un suave apretón de manos es suficiente.

Nuestro agradecimiento a Beate K. Seiferth y Barbara Hoyer, por dedicarnos su tiempo, y muy especialmente a Tania Salas, por su ayuda desinteresada en las labores de traducción.

* Las beguinas:

El nombre Beguine es una referencia directa a la orden medieval laica de las beguinas, que ofrecía a las mujeres la posibilidad de vivir y trabajar juntas, independientemente de los hombres. Eran heréticas y rebeldes, su orden predicaba la libertad de estatutos y defendía normas mundanas que suscitaban desconfianza por parte de la Iglesia. Las beguinas crearon comunidades de trabajo y de vida: había beguinas asentadas, que trabajaban como maestras, enfermeras, artesanas o se ocupaban de lavar a los muertos, y beguinas vagabundas, que ejercían de prostitutas o practicaban la mendicidad. A principios del siglo XIV, la iglesia católica inició una persecución contra el colectivo  y muchas de estas mujeres acabaron en la hoguera.


MDL. Fotos © Acróbata Photo y Begine